Polvo de obra significa fracciones PM10, PM2.5 e incluso ultrafinas que viajan profundo en la vivienda y se adhieren a superficies por electrostática. Aunque el barrido superficial retire lo grueso, lo fino persiste en alfombras, cortinas y ranuras, requiriendo filtración HEPA sostenida y técnicas húmedas para retirarlas sin reemitirlas.
Las partículas se propagan mediante corrientes de aire, diferencias de presión entre estancias y el propio sistema de climatización. Una puerta mal sellada o una rejilla abierta bastan para contaminar zonas limpias. Controlar flujo, cerrar retornos y sectorizar con plásticos y cinta evita que el esfuerzo de limpieza se pierda enseguida.
Un medidor confiable de PM2.5 muestra picos al barrer o caminar si aún queda polvo fino. Complementa con TVOC para identificar solventes recientes y CO2 para verificar ventilación. Toma una línea base exterior, compara dentro, y documenta fotos de superficies antes y después para decisiones objetivas y repetibles.
Aísla el área activa con plástico de 6 mil, cremalleras temporales y felpudos adhesivos. Usa un extractor con HEPA a una ventana para lograr 5–10 pascales de presión negativa, verificados con humo o papel. Así, el aire limpio entra, el cargado sale, y las partículas no migran sin permiso.
Retira primero lo voluminoso, luego aspira con equipo HEPA usando cepillo suave en techos, molduras y lámparas. Continúa con paños ligeramente humedecidos y solución neutra, renovando cubetas frecuentemente. Repite en sentido top‑down, dos o tres rondas, hasta que los paños salgan claros y el contador de partículas no muestre rebotes.
Tras pintar y lijar, Carla notaba brillo de polvo en la luz de la tarde y garganta seca al despertar. Un purificador subdimensionado apenas movía la aguja. Cambió a HEPA con mejor CADR, selló rendijas, limpió húmedo dos rondas y alcanzó PM2.5 interior estable por debajo del exterior en tres días.
Tras pintar y lijar, Carla notaba brillo de polvo en la luz de la tarde y garganta seca al despertar. Un purificador subdimensionado apenas movía la aguja. Cambió a HEPA con mejor CADR, selló rendijas, limpió húmedo dos rondas y alcanzó PM2.5 interior estable por debajo del exterior en tres días.
Tras pintar y lijar, Carla notaba brillo de polvo en la luz de la tarde y garganta seca al despertar. Un purificador subdimensionado apenas movía la aguja. Cambió a HEPA con mejor CADR, selló rendijas, limpió húmedo dos rondas y alcanzó PM2.5 interior estable por debajo del exterior en tres días.
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